Viernes, 24 de Abril de 2026  
 
 

 
 
 
Cultura y ciencias

Costumbrismo Rural… El lenguaje de las hojas secas

Crónicas de pueblo por Sergio Díaz Ramírez, Instagram @amanecerdelgallinero

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Agentes de la danza de Los Andes se reúnen para reconstruir la memoria escénica de la región
  Costumbrismo Rural… Dicen que los tucus ven, lo que nosotros no
  Con actividades gratuitas durante abril la comuna de Los Andes celebrará mes del libro y la danza
  Convocan a “Jornada de Memoria” para rescatar y reconstruir la historia del Bodegón de Villa Las Casas
  Estudiantes de las provincias de San Felipe y Los Andes participan en taller “Laboratorio de Ideas”
  Costumbrismo Rural… El eco de un vagón que ya no está
 
 

Van cayendo lentamente con la brisa otoñal, de manera tan natural que ya ni siquiera nos preguntamos lo que está sucediendo. Las alamedas de Valle Alegre van anunciando el cambio de estación, pero algunas avenidas con rojizos liquidámbares alargan una agonía que irremediablemente terminara de forma similar.

Los cascos de los caballos se van hundiendo en terrenos arados; los tordos inician su migración; los queltehues se quedan para anunciar las lluvias y los caquis comienzan a pintar. No sólo son hojas secas que van incorporándose a la tierra, es el anuncio de procesos de cambios que van encadenando ciclos anuales.

La producción frutícola del valle de Aconcagua se especializa en árboles caducos, mirando a lo lejos esas hojas perennes de cítricos y paltos. Las razones no son de melancolía ni dibujos de acuarela, sino que están asociados a las condiciones climáticas, puesto que esos hielos que bajan desde la cordillera podrían congelar el agua interna de las hojas, necrosando sus células. Al desprenderse de ellas, se está protegiendo los tejidos más importantes, como el tronco y sus raíces. No es que se mueran las hojas, hasta su último suspiro van haciendo su labor, entregando lánguidas gotas de clorofila para mantener la vida vegetal.

La foto que inspira la crónica, corresponde a una plantación de higueras, cubriendo totalmente el suelo con hojas secas doradas que el viento rápidamente resquebraja, haciendo pisos otoñales inigualables. El agua de riego de fines de marzo e inicios de abril resulta clave para inducir pequeñas yemas que se esconderán y abrigarán casi inexistemente a través del largo invierno, originando las brevas de mitad de diciembre. Sin duda una especie muy especial, pues carentes de hojas invernales son capaces de producir un segundo fruto en el año calendario. Higueras bíferas, dos frutos, varios misterios y hojas caídas.

La sabiduría de la naturaleza va asociada a un ahorro de energía, pues junto a los días cortos cuando la luz disminuye, la fotosíntesis ya no compensa el gasto de mantener las hojas. Este proceso requiere de ese tejido verde, de sus cloroplastos, uso de la glucosa para crecer, liberar oxígeno al aire y almacenar energía en forma de azúcares. Las hojas caen, sin embargo, existen una serie de involuciones internas, que harán renacer en primavera toda la conducta productiva de los caducos. El invierno esconde procesos radiculares, de yemas y circuitos ascendentes y descendentes de savia. Los caminos de hojas secas hablan de muchas maneras y más que anunciar el fin, indican la llegada pronta de nuevos colores.

Antes que caigan -el proceso de botar las hojas por una sequía en plena producción es muy diferente a esa caída natural de otoño- el árbol funciona en un complejo mecanismo previo a la absición de hojas secas, recuperando nutrientes fundamentales, como nitrógeno y fósforo. Paralelamente va cicatrizando el peciolo, formando una película que evita el desgarro. Las hojas no caen de un día para otro, se preparan una a una con la estrategia de una naturaleza sabia, singular. Es así como finalmente el viento o el propio peso de la hoja, provoca el ocaso.

A fines del siglo XIX, se trajeron desde Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador y Honduras, los liquidámbares, para plantar en parques y plazas. Ese tono rojizo intenso que dibuja otoños misteriosos y retiene sus hojas en años benignos, atrae miradas diferenciándose de las acuarelas amarillas. La pérdida natural de clorofila hace aparecer las antocianinas de colores burdeos, rojos y púrpura, pero la gracia que tienen es que se mantienen en el árbol por largo tiempo. Las hojas no caen, pues la capa de separación (abscisión), tarda más que otros caducos y siguen pegadas al peciolo.

El lenguaje de las hojas secas pareciera ser melancólico, pausado o a veces sorpresivo, para muchas personas escondiendo su verdad. Sin embargo, suele ser bastante transparente en su llegada, colores y comportamientos. Esa invitación a la interpretación es quizás lo más fascinante, las miradas al suelo, al vuelo de la hoja, al tronco vacío, al alejamiento de la avifauna, a la imaginación del crecimiento radicular, a la proyección de la siguiente temporada y a una mirada en diferentes tonos, una metáfora que debería estar presente en todos los aspectos de la vida … las hojas secas simples y complejas.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

El Jazmin de Gabriela y otros cuentos

El sesgo detrás de la exigencia empresarial por mayor certeza jurídica

Alza de combustibles: cuando el mercado tensiona los límites de la protección al consumidor

Cuando los imanes se vuelven una amenaza

 
 
 
¿Está de acuerdo con la colocación de pórticos detectores de metales en los accesos a los colegios?
Si.
No.
Prefiero otras medidas.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto