El 2 de enero de 1988 culminó un proceso que duró años, los cuales estuvieron cruzados por la necesidad de superar desconfianzas, recriminaciones, autosuficiencias y hegemonísmos los cuales habían sido reconocidos como obstáculos para lograr la unidad de las fuerzas democráticas.
Los 17 partidos y dirigentes que conformaron el primer Consejo de Presidentes de Partidos fueron:
Partido Demócrata Cristiano Pdte Patricio Aylwin Azócar (Vocero de la coalición)
Partido Socialista Almeyda- Presidente Clodomiro Almeyda
Partido Socialista Histórico,- Presidente Juan Gutiérrez S.
Partido Socialista Mandujano- Presidente Manuel Mandujano
Partido Socialista Briones- Presidente Carlos Briones
Unión Socialista Popular- Presidente Ramón Silva Ulloa
Partido Radical de Chile - Presidente Enrique Silva Cimma
Partido Radical Socialdemócrata - Presidente Anibal Palma
Partido Socialdemócrata - Presidente Eugenio Velasco
Partido Democrático Nacional -Presidente Wolfang Priour
Partido MAPU Presidente Víctor Barrueto
Partido MAPU-OC Presidente Fernando Avila Illanes
Partido Izquierda Cristiana - Presidente Luis Maira
Partido Humanista - Presidente José Tomas Saenz
Partido Liberal - Presidente Hugo Zepeda Barrios
Partido Por la Democracia (PPD) - Presidente Ricardo Lagos Escobar
Partido los Verdes- Presidente Andrés Korizma - Secretario Ejecutivo- Genaro Arriagada.
Se sentaron en una mesa acordaron la creación del Comando por el NO. Las 17 Organizaciones venidas desde la izquierda, centro y centro derecha, adoptaron la decisión de trabajar y cohesionarse con la mayoría democrática del pueblo chileno para frenar el continuismo de Pinochet y su régimen que pretendía mediante el Plebiscito de octubre de ese mismo año.
La tarea era entonces que sólo en unos cuántos meses debíamos organizar y crear organización democrática a lo largo de todo el territorio nacional, formar apoderados para las miles de mesas en que sufragarían millones de ciudadanos, debíamos asumir una campaña del miedo que acechaba a la voluntad popular, teníamos que conquistar una audiencia internacional que con su presencia informara y vigilara la transparencia de la contienda, Pinochet y su régimen fueron derrotados, definitiva y ampliamente.
Aún no terminaba octubre, y en medio de esa primavera de 1988, el comando por el NO fue convocado para reflexionar en torno a la nu eva etapa que vendría. Las decisiones fueron nítidas, ahora el Comando pasaría a denominarse Concertación de Partidos por la Democracia, eran los mismos 17 Partidos que originalmente habían coincidido en la estrategia contra el continuismo de Pinochet, todos los cuales se comprometían a trabajar un Programa de Gobierno, elegir un Candidato a la Presidencia de la República y presentar al pueblo chileno una lista común al Parlamento.
Cada una de las decisiones acordadas por la mutipartidaria se cumplieron a cabalidad. Lo que viene es historia conocida, el vocero del Comando por el NO, fue investido en calidad de Candidato Presidencial. Asumió dicha responsabilidad y durante 4 años ejerció el mando, como Presidente de la República, con sabiduría respeto y prudencia, con lo cual dignificó el servicio público y la actividad política.
El número de Partidos en la Concertación Democrática comenzó a reducirse por las fusiones, algunas de las más importantes correspondieron al PS, cuando cinco orgánicas provenientes de ese signo acordaron la unificación en el Congreso \"Salvador Allende\" realizado en Valparaíso; lo propio aconteció con el radicalismo que logró hacer converger a tres sectores y culminar en el actual PRSD.
A mediados de 1993, las formaciones políticas correspondientes al Humanismo- Verde y MAPU decidieron, separadamente levantar candidatos presidenciales al margen de la coalición, a la vez que dieron por agotada su presencia en la alianza.
En diciembre de 1993 la Concertación de Partidos por la Democracia enfrentó un nuevo desafío con los mismos instrumentos de la elección anterior, a lo cual agregó a sus importantes logros una buena gestión gubernamental del Presidente Aylwin.
En paralelo al evento presidencial de 1993, la coalición logró ensanchar la participación democrática en los municipios, la apertura de Chile al campo internacional y evidentes avances a favor de la transición Democrática.
Los electores en diciembre de 1993, cuando concurrieron a las urnas sabían que podían confiar en una ya cohesionada alianza política, entendían aquello de “Cambio y Continuidad”, sabían que la victoria del candidato Eduardo Frei Ruiz-Tagle, significaba estabilidad, progreso respeto pleno a las personas, oportunidades y, lo más importante, encaminarse definitivamente al futuro.
Debe recordarse que la Campaña Presidencial de la Concertación Democrática fue inédita: sin grandes concentraciones, austera, dedicada al encuentro con la gente y respetuosa de las otras propuestas. El pueblo chileno ya sabía de la Concertación, tenía antecedentes de sus dirigentes y de su firma adhesión a los ideales democráticos.
En el mes de enero de 1995, se cumplieron seis años desde que iniciáramos este largo camino, en medio de él y de manera reiterada los augurios de término y fraccionamiento de la alianza han corrido por cuenta de distintos personajes que se niegan a asumir la realidad política existente en el país.
Cada uno obviamente con sus destempladas declaraciones, trató de abrir paso rupturista con precarios argumentos; Lo cierto es que la Concertación de Partidos por la Democracia ha sintetizado su actual realidad en cuatro partidos con representación parlamentaria: PDC, PS, PPD Y PRSD, a ellos se debe agregar en relación de iguales al: MOC y PDI.
La esencia unitaria está intacta en cuánto a coalición, por ello estamos asumiendo la búsqueda de una adecuada relación de cooperación y respaldo con el Gobierno en sus diferentes niveles, la estructuración política y orgánica de la alianza en regiones, el eficiente, el eficiente desempeño de nuestros representantes Públicos y el compromiso de cumplir el Programa de Gobierno.
La clave en los inicios fue la confianza, reciprocidad y respeto, el cauce fue el diálogo eficaz y franco entre los actores y el común denominador: la Democracia para Chile.
Es probable que nuestro cometido tenga debilidades y es obvio que el lo acontezca en un ambiente de fluida democracia; es admisible que algunas de nuestras gestiones carezcan de celeridad en el Congreso Nacional con quórum calificado, no tenemos mayoría.
En todo caso la Derecha de este país debería realizar el ejercicio de crecer y conquistar respaldo ciudadano sobre la base de su propio proyecto, si efectivamente lo tiene, y no pensando que sus posibilidades electorales nacen y se validan en función de alentar y atizar la destrucción o división de la Concertación Democrática. Cada uno de estos personajes que viven de espalda a la historia; deberían exhibir con nitidez que, en alguna parte del pasado reciente de Pinochet y la DINA, hicieron algún gesto para lograr esta democracia.
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