LOS ANDES (03/10/2013).- De manera oficial fue inaugurado el Parque Arqueológico del Cerro Padihauén en la comuna de San Esteba, iniciativa de carácter privado desarrollada por la Viña San Esteban con el apoyo del capital semilla de la Corfo.
Justamente el Subdirector Regional de Corfo, Héctor Leiva, destacó la importancia de poder desarrollar el turismo de intereses especiales y particularmente emprendedores que quieren mostrar las riquezas arqueológicas de la zona y hacerlas accesibles a los turistas.
En este sentido, Leiva recordó que la implementación de este parque fue posible gracias al programa capital semilla que apunta justamente a desarrollar ideas innovadoras.
Por su parte, el Gerente de la Viña San Esteban, Horacio Vicente, recordó que este es una iniciativa que querían desarrollar desde hace muchos año para poner en valor el patrimonio de la zona y a la vez protegerlo.
Indicó que han establecido contacto con diferentes colegios para que puedan visitar este sitio arqueológico, a la vez que está ofreciendo visitas guiadas bilingües para el público en general, ya que la idea es que sea conocido no sólo en la zona, sino también en el resto de la región y el país.
Lugar Sagrado.
El Cerro Paidahuén o Tapihue es un cerro isla emplazado en la ribera norte del río Aconcagua, en la comuna de San Esteban. Está formado por rocas volcánicas de tipo andesíticas, pertenecientes a la formación cretácica de farellones.
En su extremo sur, tanto en las prominencias de la cima como en sus laderas adyacentes, se encuentran bloques rocosos con petroglifos. Desde allí se tiene una amplia visión del valle y la cordillera.
Los petroglifos son dibujos sobre rocas, hechos a través de la técnica de percusión, donde se aprovechó la pátina oscura que produce la oxidación de las rocas. Se daba forma al dibujo mediante golpes continuos con un trozo de roca dura –probablemente Basalto- y se hacía un surco de 10 a 20 milímetros de ancho y de 1 a 2 milímetros de profundidad.
Investigadores señalan que fueron hechos como un sistema de comunicación, cuyo mensaje sólo podía ser interpretado por los miembros de la tribu y que refería a íconos que daban cuenta de principios y creencias compartidos por todos.
También surge la hipótesis de que pueden ser símbolos recordatorios o abstracciones de alucinaciones en momentos de trances de un ceremonial ritualístico o mágico.
Si se sabe con certeza que no fueron alucinaciones al azar, porque entonces no encontraríamos uniformidad en las formas y en el estilo, condición que ha permitido adjudicarlos a determinadas culturas.
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