LOS ANDES (03/03/2014).- Un grave robo de petroglifos de un singular y valioso sitio arqueológico en el cajón del Rio Colorado en la Provincia de Los Andes quedó al descubierto en una visita llevada a cabo en un tour ecológico patrimonial este día domingo pasado.
Cabe destacar que el sitio, ubicado en un sendero en los faldeos de este hermoso río, tiene una piedra singular y que en algún momento albergo decenas de petroglifos, tallados en la roca, representando figuras zoomorfas (plantas), fitomorfos (animales) y antropomorfas (figuras humanas), como diseños abstractos y geométricos, las que representaban la manifestación comunicacional y artística de al menos tres culturas o grupos humanos distintos, entre ellos, los Incas.
Dicho sitio, que por ley es monumento nacional, y que se encuentra a 1.175 metros sobre el nivel del mar y aproximadamente a 100 metros sobre el lecho del río, tiene como importancia varios puntos: su ubicación en un punto de extrema belleza visual y mirador excepcional del cajón, su variedad y calidad de los petroglifos existentes, y sobre todo del gran interés que despierta su visita a los turistas extranjeros quienes celebran con singular afecto el poder visitar estos dibujos que en algunos casos pueden llegar a tener mil años de antigüedad.
Sin embargo, la nula fiscalización o control de acceso lleva a que inescrupulosos dañen y roben este testimonio arqueológico, causando una pérdida invaluable a los datos y estudios que se puedan realizar para recomponer el puzle de nuestra historia precolombina en el valle.
En el caso específico de los Petroglifos de esta puntilla en el Río Colorado, se nota un trabajo de expertos quienes lascaron grandes porciones de éstos paneles seguramente con fines de comercio. Esto, se comprueba por el trabajo acabado y técnico el cual muestra una piedra muy bien depredada y ningún vestigio de pedazos rotos alrededor, demostrando que los petroglifos fueron sacados del sector y transportados quien sabe dónde.
Entre los restos de este acto delictual, se encuentran dos grandes lascas, de aproximadamente 150 kilos cada una que quedaron a los pies de su gran roca original y sin poder ser transportadas por su peso.
Cabe mencionar, el gran asombro que esto causa a los turistas, especialmente extranjeros quienes no comprenden por qué se lleva a cabo este acto vandálico de un sitio que para ellos es de singular belleza y de una importancia nacional y mundial. Visión que muchas veces no tenemos o punto de vista que ignora el pueblo chileno en común.
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