La confianza es, probablemente, el activo intangible más valioso de cualquier industria, y en el caso de la minería chilena su relevancia es aún mayor. Por eso, los resultados del Ranking Merco Empresas 2025 no deben leerse solo como un motivo de reconocimiento, sino también como una señal de avance en un camino que sigue siendo exigente y desafiante.
Por segundo año consecutivo, la minería aparece entre los sectores con mejor evaluación reputacional, según la percepción de directivos, analistas, sindicatos y otros actores relevantes. Este resultado refleja una transformación que no es espontánea ni automática, sino el fruto de decisiones orientadas a elevar estándares, fortalecer la sostenibilidad y comprender que el rol de la industria va más allá de la generación de valor económico.
Que adherentes de Compromiso Minero como es el caso de Codelco, ubicado en el puesto 11 del ranking general o que BHP consolide su presencia en el top 25, junto con el ingreso de Teck por primera vez al grupo de las 100 empresas con mejor reputación y el avance sostenido de compañías como Anglo American, Antofagasta Minerals y Collahuasi, da cuenta de una tendencia positiva. Más allá de las posiciones específicas, estos resultados sugieren que los esfuerzos por integrar impactos sociales, ambientales y territoriales en la estrategia empresarial comienzan a ser visibles y valorados.
Sin embargo, la reputación de la minería no se construye de manera aislada. Uno de los principales atributos de la red Compromiso Minero es su carácter colaborativo, que articula a empresas, instituciones académicas y distintos actores de la sociedad. En ese sentido, la presencia de universidades adherentes como la Pontificia Universidad Católica, la Universidad de Chile y la Universidad Adolfo Ibáñez en este ranking refuerza la idea de que el desarrollo minero requiere conocimiento, diálogo y cooperación permanente.
Estos resultados invitan a valorar los avances, pero sobre todo a asumir la responsabilidad que conllevan. La confianza es siempre frágil y debe renovarse día a día, especialmente en los territorios donde la minería está presente. Por eso, el llamado para este año 2026 que recién comienza es a mantener y fortalecer esta reputación. Esto implica seguir demostrando, con hechos y no solo con indicadores, que la minería es un actor clave para la economía del país, pero también lo es para la construcción de un futuro más sostenible e inclusivo para Chile.
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