Más de 259 mil personas rindieron, a inicios de diciembre pasado, la PAES Regular 2025. Con los resultados de esta prueba -dados a conocer en los últimos días-, estos miles de jóvenes, hombres y mujeres tomarán decisiones respecto de su futuro y postularán para el ingreso a la Educación Superior en los programas que se ofrecen en el sistema.
¿Qué ocurrirá? Si revisamos la matrícula de primer año de pregrado del año 2024, podemos ver que el 52,6% de estudiantes del sistema corresponde a mujeres y el 47,4% a hombres. Cifras que no nos extrañan debido a la composición poblacional de Chile y que seguramente fueron similares para el 2025 y lo serán para el 2026. El punto es cuando comenzamos a revisar algunas áreas del conocimiento donde hay mayor o menor concentración de hombres y/o mujeres. Entre ellas está el área de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), en la que las mujeres siguen siendo minoría. Para el mismo año 2024, solamente el 20,8% de los estudiantes matriculados de primer año fueron mujeres (y un 79,2% hombres). Esta cifra sí debe llamarnos la atención y hacer que sigamos preguntándonos el porqué de esta desigual distribución, y para qué o porqué queremos que esto cambie.
Estas preguntas llevamos haciéndolas desde hace un tiempo y existen respuestas. La baja representación de mujeres en carreras del área STEM no se debe a habilidades y/o capacidades distintas o inferiores en esta área por parte de las mujeres, sino que a factores estructurales, sociales y psicológicos, entre ellos los estereotipos y sesgos culturales, la falta de modelos a seguir, las brechas de autopercepción y las barreras laborales, que coartan la posibilidad de que más mujeres ingresen a esta área.
Por otra parte, hay que señalar que la incorporación de más mujeres en el área STEM genera beneficios reales que impactan la economía, la innovación y la calidad de las soluciones tecnológicas que se desarrollan. Más mujeres en las áreas STEM genera mayor rentabilidad para las organizaciones, se reducen los sesgos en el desarrollo tecnológico, se fortalece a la economía y se construye una sociedad más equitativa.
Diversas iniciativas para reducir esta brecha se han estado desarrollando desde hace años. Iniciativas que van desde la entrega de becas para estudiar este tipo de carreras hasta la generación de políticas públicas que buscan incrementar la participación femenina en STEM. Seguimos avanzando, aunque a un ritmo más lento de lo que nos gustaría y esperaríamos. Por eso, hitos como la rendición de la PAES (en sus distintas modalidades), la entrega de sus resultados y el proceso de postulación y selección a la Educación Superior, son instancias clave que nos permiten mantener este tema en discusión, seguir visibilizando la brecha existente y seguir impulsando la presencia de más mujeres en STEM para el beneficio de nuestra sociedad.
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