Algo diferente surgía en el ánimo de algunos parroquianos del sector El Cobre, San Esteban. Un murmullo tocaba las puertas de la vecindad, más bien del alma de esos hombres del mundo rural. Definitivamente no eran ajenos a los lamentables destinos de los sureños, que está sufriendo por los incendios. La inquietud no era la causa del siniestro forestal, ni sus culpables, ni las fichas de vulnerabilidad de los damnificados o que haría el gobierno… era la inmediatez de una mano tendida, el abrazo para que no se sintieran desamparados, iban en ayuda de esas personas a las que el destino dejaba sólo con lo puesto.
Un primer camión con forraje acopiado por los hermanos Muñoz, daba el punto de partida, que es el más importante, pues provoca la cinética y sinergia que el proceso requiere. Esa carga de fardos, nace de lo más profundo del ser campesino, el que no permite que el ganado sufra de hambre. Son los primeros pasos con un saber que generalmente está ausente en las prioridades de una autoridad, de ahí la importancia. Es acá donde surge la inventiva de Dennis Osorio, sin pensar mucho, lo primero que ofrece son 200 colaciones de sanguches, dos huevos duros y un jugo.
Sigo con Dennis, mientras preparaba las bandejas de huevos que sumaban las 400 unidades, lo que habla de su genialidad rural, esa herencia familiar que me hace recordar la incombustible inventiva que poseía Ariel Osorio, su hermano mayor, quien falleció a una edad demasiado temprana. El domingo 25 de febrero, de madrugada, partía la caravana. El ánimo a tope, que incluía lágrimas de emoción familiar. El monitoreo del viaje no para y los mensajes para que relaten su experiencia no se detienen, la idea es sentir su viaje, la llegada, el recibimiento y especialmente la efectividad de la ayuda en los territorios de los bosques quemados.
La comitiva tenía muy claro el destino de la ayuda. Las noticias indicaban que el 80% de Lirquén estaba bajo llamas. Se habla de una brutal destrucción en la interface urbana-forestal, especialmente en las poblaciones Ríos de Chile, Villa Italia, Geo Chile y sectores altos, debido al avance de los focos Trinitarias y Rancho Chico, bajando desde los cerros hasta las viviendas. Las noticias se toman la agenda, normalmente criticando la respuesta de los municipios y gobierno de turno. Sin embargo, pocos hablan de la condición forestal de la zona, amplificada de manera constante con especies exóticas, monocultivos ricos en resinas, atrayentes de los incendios, causa basal de estas emergencias.
En este suceso poco importan las razones ecológicas, empresariales y decisiones de las inversiones productivas, lo importante es ver las necesidades inmediatas, cosa que iba quedando plasmado en los emocionantes audios que continuamente recibíamos de esa caravana, compuesta por el camión de Dennis y las tres camionetas 4x4 del Club Solidario Pro-Modificaciones Muñoz, los que contaban con la experiencia de otros viajes a Dichato, Santa Olga y Valparaíso. La llegada al poblado Geo Chile, daba cuenta de un verdadero bombardeo, con cerros humeantes, muros destruidos, cerámicas partidas, cableados quemados. Sólo mudos testigos eran los postes de cemento y caminos interiores.
Las imágenes podrían dar cuenta de un pueblo abrumado, verdaderos zombis caminantes en busca de una venganza con la vida. Sin embargo, para bien, los golpeó una mirada diferente. Se manosea la palabra resiliencia, mas creo que ese concepto queda chico, por los testimonios de estos embajadores andinos. Las siete toneladas de productos diversos eran solicitadas en su justa medida y sólo si ya no los tenían, lo que provocó una distribución muy efectiva. De hecho, la estación del camión permitió ir llenando las tres camionetas, para internarse en zonas menos accesibles y lejanas. Comentaban que alcanzaron recónditos villorrios a través de senderos tan estrechos, similares a la subida de las carretas de Putaendo.
La mirada sociológica de los pueblos afectados se complementa con ese saber ancestral de nuestros relatores. Como la mejor escucha de una clase magistral, rescato de las grabaciones algo trascendente. La temperatura ha bajado mucho en la zona costera de Lirquén, la gente está muy quemada por el sol y los derrumbes de cerro se vienen pronto con las tormentas anunciadas.
Todos esos fenómenos por la ausencia de cuajo de los bosques. Cada vez me hace más sentido los estudios de universidades de la zona de Concepción, sosteniendo lo importante que es la formación ecológica de los estudiantes de pre grado, de manera de canalizar ese saber, en cada actividad que los lleve el destino.
Pareciera ser que las tres camionetas y el camión tres cuartos han llegado vacío a nuestra nciudad, pero a decir por las reflexiones del viaje, nada puede estar más lejos de la realidad. Han llegado con una carga tal vez más importante que la que se fue: una tonelada de bendiciones de la gente agradecida; dos de un conocimiento del peligro de un monocultivo que arrancó los antiguos bosques heredados de los pueblos originarios y tres de agradecimiento por lo que somos y tenemos acá en el Aconcagua.
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