Todos aplaudimos las primeras piedras de proyectos destinados a mejorar la vida de las personas en los espacios públicos. Para esto, generalmente debemos transitar por procesos de ejecución que tienden a transformarse en estrés, desvíos, polvo en suspensión, ruidos molestos y congestión. “Obras son amores y no buenas razones”.
Una mejor infraestructura muestra desarrollo, al otorgar mayor bienestar a la ciudadania. Algunos ejemplos de obras que han trascendido y mejorado nuestras vidas, a nivel regional en el último tiempo, van desde el soterramiento del tren en Viña del Mar (Merval), en el centro de la ciudad, el túnel El Melón, el Hospital Biprovincial Quillota Petorca, Hospital San Camilo en San Felipe, el traslado del Puerto Terrestre de Los Andes, desde el centro de la ciudad a El Sauce, entre otros.
Los ejemplos anteriores, trajeron varios recuerdos a mi memoria, como el temor que generaba el tren en los cruces peatonales en el centro de Viña, la interminable y sinuosa cuesta el Melón, el barrial invernal y la polvareda veraniega, en las inmediaciones de Hermanos Clark y Alameda en Los Andes, etc. Aquellas mejoras sustanciales, nos permitieron soportar las externalidades propias de procesos de construcción intensivos.
Hace casi unos 30 años, cuando transitaba por San Esteban soñaba con una ciclovía, especialmente durante el verano, para recibir la masiva afluencia de trabajadores y trabajadoras de temporada, que utilizaban la bicicleta para desplazarse hacia sus puestos de trabajo. Hoy tenemos ciclovías, pero los campos han cambiado, en función de una creciente urbanización y el aumento del transporte motorizado.
En Campos de Ahumada se pintó un paso de cebra, donde no hay vereda, en dirección a un sifón que no satisface los requerimientos del flujo, ya que aparentemente no se consideró correctamente la cota del trayecto original del canal, cuando se asfaltó el camino. Todo lo anterior frente a la escuela Eduardo de la Fuente. Y si observamos el trayecto desde Las Golondrinas hasta Campos de Ahumada, en toda la temporada no se podaron los arbustos y arboles a orillas del camino público, lo que configura un gran riesgo para automovilistas, jinetes, animales y principalmente para peatones, al prácticamente no existir berma, además del riesgo de incendios. Por otro lado también está la falta de datos en la documentación de “informaciones previas”, lo que puede tener impacto en eventuales análisis de factibilidad.
Se entiende que un proyecto es un esfuerzo temporal, para obtener un resultado. A primera vista, en función de los ejemplos anteriores podríamos inferir que la etapa de planificación, es la principal y en efecto, así es. Cuando tenemos un proyecto en nuestras manos, debemos entregarnos con todo el corazón y mente a la planificación, ya que esta guiará nuestros pasos en las siguientes etapas. Y además en los espacios públicos, también hay que poner énfasis, en la oportunidad en que estos proyectos se concretan.
Felicito el ímpetu de las autoridades en San Esteban, ya que han empujado iniciativas largamente esperadas por la comunidad, pero, desde mi observación superficial, debo hacer hincapié, en no descuidar la gestión del alcance de proyectos.
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