Que el nuevo gobierno que se inicia marque con decisión un punto de inflexión para Chile. El país necesita recuperar crecimiento, fortalecer las confianzas y atraer la inversión, y para ello se requieren reglas estables y una agenda que vuelva a poner al trabajo en el centro del desarrollo.
Las empresas familiares, que generan gran parte del empleo y están profundamente arraigadas en los territorios, estamos disponibles para contribuir a ese desafío. Pero también creemos que el crecimiento debe ir de la mano de cohesión social: Chile necesita más oportunidades, mejor educación y puentes de colaboración entre el sector público, privado y la sociedad civil. Un gobierno fuerte tiene la oportunidad, y la responsabilidad, de convocar a esa tarea común.