Cada noche en nuestros barrios vemos con impotencia y decepciónque la delincuencia campea como en sus mejores tiempos.
Lo prometido por las nuevas autoridadessolo son ilusiones y falacias que al poco andar nos traen a la realidad. En efecto, cada nocheconstatamos con impotencia como nuestros barrios son presa de delincuentes que se enseñoreanpor nuestras callesatemorizando a la población que regresa a sus hogares al merecido descanso.
La mayoría de las noches, especialmente en barrios del sector sur y norte de nuestra ciudad se producen incivilidadesque en realidad son delitos, porque el lanzamiento y manipulación de fuegos artificiales a altas horas de la noche y madrugada perturban el merecidodescansode la ciudanía que intenta conciliar el sueño.
Habría que preguntarsesi las nuevas autoridadesque recién asumen están al tanto de todo esto porque al parecer todo sigue igual, es decir nadie propone soluciones para poner atajo a estos actos delictuales. Las policías al parecer no están cumpliendo con su obligación constitucional de mantener el orden publico libre dehechos punibles, sería aconsejable que la autoridadque representa al Presidente de la Republica en la Provinciase coordinara y exigiera a las mandos policiales actuar con prontitud y eficacia en la prevención y represión de estos delitos que acosan a la población.