En educación superior, y especialmente en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), se suele hablar del éxito estudiantil en términos de rendimiento, avance curricular, retención o titulación. Estos indicadores son importantes, pero no agotan la pregunta por la formación universitaria.
En el reciente artículo "Wisdom as a higher-order psychosocial competency in STEM higher education: evidence from Chile in the Global South", publicado en Journal of Applied Research in Higher Education, propongo mirar la experiencia estudiantil desde otra perspectiva: las competencias psicosociales que permiten a las y los estudiantes desenvolverse en contextos académicos exigentes, inciertos y socialmente complejos.
Una de estas competencias es la sabiduría. En el estudio, esta se entiende como una competencia psicosocial de orden superior, vinculada con la reflexión, la empatía, el juicio ético y la capacidad de considerar distintas perspectivas. En carreras STEM, estas dimensiones son especialmente relevantes, porque la formación no se limita a resolver problemas técnicos: también implica colaborar, tomar decisiones responsables y comprender las consecuencias sociales del conocimiento científico y tecnológico.
La investigación analizó la relación entre sabiduría, bienestar psicológico y social, y la autoeficacia en estudiantes universitarios STEM en Chile. Los resultados muestran que sentirse parte de una comunidad, contar con vínculos significativos y percibir integración con otros, se asocia positivamente con la sabiduría. Esto sugiere que las capacidades reflexivas y éticas no se desarrollan en aislamiento, sino en entornos donde existen relaciones, reconocimiento y pertenencia.
Un resultado especialmente interesante fue que el bienestar psicológico mostró una relación negativa con la sabiduría. Esto no significa que sea poco importante. Más bien, invita a pensar que ciertas capacidades reflexivas pueden desarrollarse también a partir de experiencias de tensión, incertidumbre o cuestionamiento, siempre que existan condiciones institucionales que acompañen esos procesos.
Por otra parte, la autoeficacia no exhibió una relación directa con la sabiduría. Este hallazgo matiza una idea muy instalada en educación STEM: que fortalecer la confianza individual basta para promover trayectorias académicas más sólidas. La confianza en las propias capacidades es importante, pero no reemplaza las condiciones sociales, relacionales y formativas que permiten desarrollar juicio, reflexión y sensibilidad ética.
En contextos como el chileno, preguntarse por la sabiduría en STEM es también cuestionarse sobre el tipo de profesionales que queremos formar: no solo personas técnicamente competentes, sino capaces de tomar decisiones informadas, éticas y socialmente situadas.
|