LOS ANDES (04/06/2026).- En una significativa y emotiva ceremonia el salón de honor de la Delegación Presidencial Provincial de Los Andes fue nombrado oficialmente como Darío Risopatrón Cañas-Bomba Andes, en reconocimiento al legado del primer gobernador del Departamento de Los Andes y también fundador y director de la Primera Compañía del Cuerpo de Bomberos de Los Andes-Calle Larga.
La actividad se enmarcó en el Día del Patrimonio que se celebró el fin de semana a nivel nacional, contando con la participación del delegado provincial Ricardo Figueroa, la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Catalina Dib; el superintendente de Bomberos, Eladio Cortés, y directorio; el director de la Primera Compañía, Sergio Meneses; el concejal Nelson Vergara, el administrador municipal Carlos Briceño, las consejeras regionales Edith Quiroz y María Victoria Rodríguez; el mayor Paul Wladdimiro, comisario de la Tercera Comisaría; dirigentes de organizaciones comunitarias e invitados.
Esta iniciativa busca preservar y proyectar el legado de una de las figuras más relevantes de la historia de la provincia, formando parte del compromiso de la delegación por recuperar espacios patrimoniales locales, promover la memoria histórica y fortalecer la identidad de la comunidad andina, como así también poner en valor el patrimonio histórico del Cuerpo de Bomberos de Los Andes-Calle Larga.
Al referirse al nombramiento del salón de honor, el delegado Ricardo Figueroa indicó que con este gesto se releva la importancia y se mantiene la historia transcurrida en el edificio de la delegación, que es monumento nacional; como así también la figura del primer gobernador de Los Andes.
“Nuestro objetivo es llevar adelante una iniciativa de inversión, preservación y conservación que permita que las futuras generaciones puedan disfrutar de este hermoso edificio, cumpliendo con todas las normativas vigentes que determina el Consejo de Monumentos Nacionales. Es por eso que tocaremos todas las puertas que sean necesarias de tal manera de prolongar su vida útil, mantener el sistema eléctrico, techumbre, mejorar la fachada con las pinturas adecuadas y, ojalá, poder iluminar permanentemente este edificio, de tal manera que pueda ser apreciado por todos los andinos, sentirnos orgullosos de este patrimonio, engalane y embellezca aún más el centro de nuestra ciudad de Los Andes”.
En tanto, la seremi Catalina Dib valoró el significativo acto desarrollo, expresando que “es relevante darle el nombre de Darío Risopatrón Cañas-Bomba Andes al salón de honor de esta Delegación Presidencial Provincial, saber de su historia y lo que implicó la recuperación de este edificio, que también cuenta con el Patio Gabriela Mistras que es un espacio para la cultura y otras iniciativas, todo lo cual enriquece el aporte al patrimonio”.
A su vez, Sergio Meneses Soto, director de la Primera Compañía, expresó el orgullo que representa para la institución “que este salón de honor lleve el nombre de Darío Risopatrón Cañas-Bomba Andes, porque él fue nuestro fundador y director de la compañía, asimismo del Cuerpo de Bomberos de Los Andes-Calle Larga”.
Darío Risopatrón Cañas y su relevancia en Los Andes
Darío Risopatrón Cañas fue uno de los gobernadores importantes que tuvo Los Andes en el siglo XIX. Fue hijo de Baldomero Risopatrón Escudero y Carmen Cañas Jaraquemada, quien nació en Santiago en 1854.
Estudió en el Instituto Nacional y cursó leyes en la Universidad de Chile. Tiempo después se trasladó al puerto de Valparaíso a desarrollar su profesión y a tejer su carrera política.
Su primer cargo en la actividad pública de gestión administrativa gubernamental fue como jefe de Sección en el Ministerio de Guerra y Marina, quien gracias a su preparación intelectual, capacidad política y de gestión fue recibiendo el reconocimiento de sus pares y de las altas autoridades de gobierno.
Luego de haber sido destinado como delegado en Berlín, el Presidente José Manuel Balmaceda lo designó como gobernador del Departamento de Los Andes, en la Provincia de Aconcagua, que en esa época tenía en su interior los municipios de Los Andes, Calle Larga, Rinconada, Curimón y Panquehue, ya que el Departamento tenía una orientación este-oeste, dividido del de San Felipe por el río Aconcagua.
Durante su gestión emprende una serie de acciones, obras de infraestructura y desarrollo social en beneficio de la población, donde pone en ejecución muchas de sus idas progresistas.
Entre estas se cuentan la construcción del Odeón en la Plaza de Armas de Los Andes para la realización de retretas musicales, la inauguración del Puente David García que va a conectar la ciudad de Los Andes con lo que se conocía como Aconcagua Arriba, donde estaba la Parroquia de San Esteban, y que fue vital para que en 1927 formara parte del Departamento de Los Andes.
Asimismo, Darío Risopatrón Cañas impulsó la formación de la Primera Compañía Bomba Andes y con ello del Cuerpo de Bomberos de Los Andes-Calle Larga.
Por otra parte, el 19 de septiembre de 1886 inauguró la primera exposición departamental del país, donde quería mostrar el desarrollo que había alcanzado el departamento y la ciudad de Los Andes, exponiéndose vinos, cereales, pasto aprensado, cáñamo, tabaco, productos de la industria manufacturera, animales vacunos y caballares, entre otros. La actividad alcanzó gran éxito, incentivando que altos funcionarios hablaran de la creación de una Escuela Práctica de Agricultura para Los Andes.
También se gestó la construcción del edificio de la Gobernación (actual Delegación Presidencial Provincial) en un estilo neoclásico y de grandes proporciones para la pequeña ciudad de la época.
Igualmente impulsó la construcción de la Escuela Modelo (actual Centro Cultural) y la Cárcel Pública en su ubicación en la actual avenida Carlos Díaz (Centro de Cumplimiento Penitenciario).
En 1887 se inician los estudios para la implementación del primer sistema de agua potable de la ciudad. Este programa de obras públicas se vio beneficiado por el crecimiento de las arcas fiscales y por la voluntad política gubernamental de invertir los ingresos en desarrollo urbano y social.
(Texto extraído de la Historia de la Bomba Andes, Primera Parte 1885-1942, del historiador Abel Cortez Ahumada).
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