Sabado, 25 de Julio de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Cuando la crítica se convierte en castigo social

Por Dra. Miriam Pardo Académica de Psicología, U. Andrés Bello

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  El poder cuando invade: por qué el acoso no es un malentendido
  Adolescentes en crisis: la alerta que no estamos viendo
  Cuando las curvas comienzan a descender
  La lluvia también detiene el turismo
  El futuro laboral femenino, más allá de la flexibilidad
  ¿Qué entendemos por autocuidado?
 
 

El rescate de tres personas extraviadas en el Cajón del Maipo ha producido sentimientos encontrados; por un lado, alegría y alivio; por otro, indignación pública. Debido a los antecedentes del caso, la conducta de los involucrados es percibida como imprudente, porque no sólo puso en riesgo a quienes no midieron las consecuencias de sus acciones, sino que también condujo a un despliegue enorme de recursos humanos y materiales. Incluso, los rescatistas y quienes participaron en la búsqueda expusieron sus vidas a un peligro que pudo haberse evitado, lo que acrecienta la indignación. Además, no es menor considerar que es la sociedad la que termina asumiendo los costos de decisiones individuales catalogadas como imprudentes.

De esta manera, la rabia de muchos ciudadanos no surge sólo por la irresponsabilidad de quienes se extraviaron, sino también por una sensación de injusticia. De hecho, mientras numerosas emergencias requerían el despliegue de recursos humanos y materiales para auxiliar a personas afectadas por el temporal, la búsqueda movilizó un enorme operativo de rescate destinando esfuerzos y recursos que podrían haberse orientado a salvar vidas. Esta percepción de injusticia se sustenta, además, en la idea de que algunas desgracias pueden prevenirse si se actúa de manera responsable, especialmente en circunstancias climáticas adversas, cuando muchas familias han visto sus viviendas inundadas o han quedado aisladas.

La responsabilidad es necesaria, pero no hay que confundirla con venganza. Si la sociedad es madura puede cuestionar la imprudencia, especialmente cuando este cuestionamiento favorece la reflexión acerca del autocuidado y el cuidado de los demás en situaciones de catástrofe. Las eventuales consecuencias de los actos temerarios deberán ser determinadas por las autoridades; sin embargo, como sociedad, no debemos celebrar el sufrimiento ni promover un castigo social ilimitado, porque aquello nos deshumaniza y, en lugar de ayudarnos a aprender de los errores, nos instala en la condena.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Cuando la crítica se convierte en castigo social

El poder cuando invade: por qué el acoso no es un malentendido

Adolescentes en crisis: la alerta que no estamos viendo

Cuando las curvas comienzan a descender

 
 
 
¿Está de acuerdo con la colocación de pórticos detectores de metales en los accesos a los colegios?
Si.
No.
Prefiero otras medidas.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto