ACONCAGUA (08/09/2026).- A pocos días de Fiestas Patrias y cuando aumenta la demanda por uno de los productos más tradicionales de estas celebraciones, autoridades regionales y provinciales llegaron hasta Chicha Criolla de José Toro, en el sector El Almendral de San Felipe, para acompañar una fiscalización del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) a la producción de chicha.
Durante la jornada, funcionarios del SAG realizaron la inspección y tomaron muestras del producto, las que serán enviadas a laboratorio para verificar que cumpla con las condiciones establecidas en la normativa. La actividad contó con la participación del seremi de Agricultura, Nicolás Prado; el delegado presidencial provincial de San Felipe, Sebastián Caldera; el director regional del SAG, Mauricio Rodríguez, y funcionarios del Servicio en la provincia.
El seremi de Agricultura, Nicolás Prado, destacó que detrás de estas fiscalizaciones existe un doble propósito: resguardar a los consumidores y, al mismo tiempo, acompañar a quienes mantienen viva una actividad tradicional de la zona.
“El Servicio Agrícola y Ganadero ha realizado más de 237 fiscalizaciones en el marco de la Ley de Alcoholes. Esta labor no solamente permite asegurar el cumplimiento de la normativa, sino también acompañar a nuestros productores chicheros, que desarrollan una actividad tradicional, cultural y muy identitaria, para que puedan ser sostenibles en el tiempo”, señaló Prado.
El seremi agregó que esta actividad también cumple un rol importante para la agricultura local, considerando que gran parte de la producción de chicha de la región se elabora a partir de uva de mesa. “La uva de mesa, uno de los principales insumos, ha ido disminuyendo en nuestra región y la actividad chichera contribuye a mantener esta producción viva en la provincia y en toda la región”, sostuvo.
Actualmente, en la Región de Valparaíso existen 45 chicherías registradas, de las cuales alrededor de 25 funcionan regularmente. La producción regional alcanza aproximadamente los 92.400 litros de chicha, elaborados principalmente con uva de mesa. A ello se suman 237 fiscalizaciones realizadas por el SAG en las distintas materias asociadas a alcoholes.
Fabián Álvarez, funcionario del SAG San Felipe, explicó que el trabajo del Servicio comienza antes de que la chicha llegue al consumidor y contempla un seguimiento del proceso productivo. “Realizamos las declaraciones de existencia del producto que queda de un año a otro y las declaraciones de cosecha, para hacer seguimiento de lo que se va a elaborar. Posteriormente, cuando la chicha ya está hecha, tomamos muestras y las enviamos al laboratorio para verificar que el producto esté en condiciones de ser comercializado”.
En estas fiscalizaciones se verifica que la chicha sea genuina y potable, que su composición corresponda a lo establecido en la normativa y que no presente adulteraciones. Los controles permiten detectar, entre otras irregularidades, la adición de agua o azúcar, el uso de edulcorantes artificiales y la incorporación de preservantes no autorizados o por sobre los límites permitidos.
Por su parte, el delegado presidencial provincial de San Felipe, Sebastián Caldera, valoró el trabajo que desarrolla anualmente el SAG y destacó la importancia que tiene esta actividad para la identidad de la provincia. “Esta es una labor que el SAG realiza todos los años dentro de sus atribuciones y este año no es la excepción. Estamos muy contentos de acompañar esta fiscalización y de contar en nuestra provincia con productores que mantienen viva esta tradición y trabajan para cumplir con las normas que corresponden”.
Para José Toro, propietario de Chicha Criolla, las fiscalizaciones también entregan tranquilidad a quienes elaboran y comercializan este producto. “Es muy importante que se hagan estas fiscalizaciones y los análisis, porque la idea siempre es entregar un producto del mejor nivel posible a los consumidores. Nuestro producto estrella es la chicha y para nosotros es fundamental que se realicen estos controles”, afirmó.
Las fiscalizaciones forman parte del trabajo que desarrolla el SAG bajo la Ley N.º 18.455 y su reglamento, y se intensifican durante septiembre ante el aumento en la demanda y comercialización de chicha y otras bebidas alcohólicas asociadas a Fiestas Patrias. El objetivo es resguardar a los consumidores, pero también proteger a los productores que cumplen con la normativa y mantener una tradición profundamente ligada a la identidad productiva de Aconcagua.
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