Este 28 de enero se conmemora el día de la protección de datos personales, una fecha que invita a reflexionar sobre el valor de nuestra información personal y la importancia de resguardar la privacidad en un mundo cada vez más digital. Este llamado es de vital relevancia durante el verano, una temporada asociada al descanso y desconexión, pero también a una mayor exposición de nuestra vida privada en el mundo digital.
Durante vacaciones es habitual que las personas compartan fotografías desde la playa, historias en tiempo real, check-in en alojamientos, imágenes de comidas en el restaurante favorito, sin detenerse a pensar que esa información construye un mapa bastante preciso de nuestra vida personal. La ciberseguridad, por otra parte, no toma vacaciones y la protección de datos personales debería acompañarnos.
Según la Agencia Nacional de Ciberseguridad, en Chile, el uso intensivo de redes sociales ha convertido las plataformas en una fuente habitual de estafas, suplantación de identidad, publicación de ofertas imperdibles, arriendos inexistentes, eventos o entradas falsas, incluso robos físicos planificados a partir de información que ha sido publicada por los mismos usuarios.
Si lo anterior no fuese preocupante, los ciberdelincuentes utilizan adicionalmente otras puertas para acceder a la información de sus víctimas. Conectarse a redes wifi abiertas en hoteles, terminales de buses y restaurantes es tan común como tomar un helado o disfrutar de un café. El problema es que muchas de esas redes no son seguras, en donde terceras personas pueden interceptar los datos transmitidos, credenciales o sesiones activas.
Desde la Escuela de Informática y Telecomunicaciones de Duoc UC la recomendación es tomar las siguientes medidas:
- Ajustar la privacidad de las redes sociales, verificar quién puede acceder a visualizar nuestro contenido.
- Evitar compartir contenido en tiempo real, es preferible hacerlo una vez que ya hemos abandonado el lugar.
- Verificar siempre la fuente de la información, si algo parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente sea falso.
Proteger la privacidad no se requiere dejar de disfrutar del verano, sino que basta con cambiar los hábitos digitales. La ciberseguridad no debe sentirse como una constante preocupación o carga, sino que debe tratarse como parte del cuidado personal, del mismo modo que utilizamos protector solar. Es necesario comenzar generando conciencia, compartiendo y conversando estos temas con la familia y amigos. Con pequeñas acciones es posible reducir considerablemente los diferentes riesgos y disfrutar el verano con mayor tranquilidad.
Proteger tus datos es parte de cuidarte a ti y a tus seres queridos.
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