Como concejal y fundador del Liceo Mixto, escribo estas líneas con una emoción profunda y un legítimo orgullo ante el anuncio que los colegios de Los Andes y San Felipe han sido confirmados como sedes del Campeonato Mundial de Voleibol Femenino U17, un evento bajo el alero de la Federación Internacional de Voleibol y organizado en nuestro país por la Federación de Voleibol de Chile.
No se trata solo de un torneo más; es un hito histórico para nuestras ciudades y para una comunidad educativa que ha creído en el deporte como herramienta de formación integral.
Desde el recordado Campeonato Mundial de 1966, cuando Los Andes fue escenario de un certamen de magnitud planetaria, nuestra ciudad no volvía a ser anfitriona de una competencia de esta envergadura. Han pasado décadas, generaciones completas, y hoy volvemos a estar en el mapa del deporte mundial, puesto que este retorno no es casualidad: es fruto de visión, trabajo constante y una convicción profunda en el poder transformador del deporte.
Para nuestro establecimiento, esta designación representa un orgullo inmenso, porque el Liceo Mixto ha construido a lo largo de los años una infraestructura deportiva de primer nivel, con gimnasios modernos, estándares técnicos exigentes y espacios pensados para el alto rendimiento. Estas condiciones no solo permiten albergar un mundial juvenil, sino que han consolidado al colegio, en ambas ciudades, como Centro de Entrenamiento Olímpico Estudiantil.
El deporte ha sido, desde nuestros inicios, uno de los pilares fundamentales de nuestro proyecto educativo, dado que no lo entendemos como una actividad complementaria, sino como una escuela de valores: disciplina, trabajo en equipo, resiliencia y superación personal. Cada entrenamiento y cada competencia forman carácter, forjan amistades y enseñan a enfrentar la vida con optimismo.
Los resultados en distintas disciplinas avalan este camino ya que a nivel escolar, nuestros equipos han alcanzado importantes títulos internacionales, dejando en alto el nombre de Chile y de nuestras ciudades, asimismo, a nivel profesional, hemos celebrado cuatro campeonatos de DIMAYOR, demostrando que el talento formado en nuestras aulas puede proyectarse con éxito a las grandes ligas del básquetbol nacional.
La confirmación como sede no fue automática ni simbólica, todo lo contrario: la Federación Internacional envió una emisaria que inspeccionó en detalle nuestras instalaciones, evaluó los gimnasios y revisó cada aspecto técnico con altos estándares de exigencia. Tras ese proceso riguroso, llegó la ratificación oficial. Fue un reconocimiento objetivo a años de inversión, planificación y compromiso con la excelencia.
Este logro también ha sido posible gracias al respaldo decidido de autoridades y dirigentes que creen en el deporte como motor de desarrollo. Quiero expresar mi sincero reconocimiento al alcalde de Los Andes, Manuel Rivera, por su permanente apoyo al crecimiento deportivo de la comuna, al presidente de la Federación de Voleibol de Chile, Jorge Pino, por su liderazgo y confianza en nuestras capacidades organizativas y al presidente de la Asociación de Voleibol de Los Andes, Juan Montenegro, por su trabajo constante en el fortalecimiento de esta disciplina en nuestra provincia. Este esfuerzo conjunto demuestra que cuando las instituciones colaboran, los sueños se transforman en realidad.
Este mundial no solo traerá partidos de alto nivel, traerá culturas, idiomas, sueños juveniles y la energía vibrante de los mejores talentos U17 del planeta. Nuestros estudiantes podrán ver de cerca a futuras estrellas femeninas del voleibol mundial, comprender que los grandes escenarios también pueden estar al alcance de quienes se esfuerzan y creen en sí mismos.
Para Los Andes y San Felipe, este evento será también una oportunidad de desarrollo y proyección. Hoteles, comercio, servicios y familias enteras se verán beneficiados por una cita que posiciona a nuestras ciudades en el concierto deportivo internacional.
Como concejal, me llena de satisfacción saber que este logro no es solo institucional, sino comunal y a la vez es el resultado de una alianza virtuosa entre educación, deporte y ciudad; es la demostración de que cuando se invierte en infraestructura, en formación y en sueños, los frutos llegan y se multiplican.
Finalmente, quiero destacar lo que esto significa para nuestros niños y jóvenes deportistas: les dice que no hay límites geográficos para el talento, que desde nuestras canchas también se puede mirar al mundo y, en tal sentido, este campeonato sembrará inspiración, elevará metas y renovará el compromiso con el deporte local.
Hoy celebramos ser sede mundialista; mañana celebraremos a nuevos campeones formados al alero de esta experiencia inolvidable.
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