Durante años se instaló la idea de que los hombres solo consultamos cuando un problema de salud ya afecta significativamente nuestra calidad de vida. Sin embargo, en materia de salud auditiva estamos comenzando a ver señales alentadoras.
En GAES hemos visto que durante el primer trimestre de 2026 las consultas auditivas realizadas por hombres aumentaron, en promedio, un 46% respecto del año anterior. Se trata de una tendencia positiva que podría reflejar un cambio gradual en la forma en que los hombres entienden el autocuidado y la prevención.
Según la AAO-HNS, tenemos 2,5 veces más probabilidades de desarrollar pérdida auditiva. Además, muchos trabajan en sectores históricamente expuestos a altos niveles de ruido, como la construcción, la minería, el transporte o la industria manufacturera.
La pérdida auditiva no tratada puede afectar profundamente la calidad de vida, dificultando la comunicación con el entorno, favoreciendo el aislamiento social e incluso asociándose a deterioro cognitivo. Por eso, el verdadero desafío es que el chequeo auditivo deje de ser una reacción frente a un problema instalado y se transforme en un hábito periódico de cuidado al menos cada seis meses.
En este Día del Padre, quizás una de las conversaciones más importantes sea recordar que cuidarnos es una muestra de responsabilidad con uno mismo y con quienes más queremos. Escuchar bien también es parte de estar presentes.
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