El jueves recién pasado, en el marco de la Fiesta del Guatón Loyola, era mi séptima vez que veía a Los Jaivas (mi grupo favorito desde los 13 años) y no deja de impresionarme la popularidad que concita, su calidad musical y la potencia de sus creaciones.
El arrastre de Los Jaivas me da la impresión de que no tiene que ver únicamente con la calidad musical del grupo, sino que también con la forma en que ellos se hacen cargo de la cultura chilena y latinoamericana.
Los Jaivas fue el primer grupo que mezcló creativamente el rock y el folclor, la guitarra eléctrica con la quena, la batería con el charango, desarrollando un sonido original y característico, de gran calidad acústica e interpretativa, el que ha sido reconocido internacionalmente. Pero esto no es sólo mezclar instrumentos o sonidos, como una cuestión casual, sino que es poner en relación culturas y momentos históricos distintos, describiendo una posición artística e intelectual sobre Chile y Latinoamérica.
Nuestro continente se ha formado por estas conjunciones entre el mundo indígena y el mundo europeo, entre las culturas autóctonas y las foráneas, de forma dialogada, pero también con conflictos abiertos, con convivencias críticas, con intercambios complejos, con mestizajes originales.
Latinoamérica no es enteramente indígena, ni española, ni portuguesa (sin mencionar el gran aporte africano, el italiano, el influjo francés y anglosajón, etc). Somos países mestizos, de mezclas, pero no mestizos de mezcolanza uniforme, como que juntáramos azul y amarillo y sale un verde homogéneo, sino que el proceso histórico-cultural latinoamericano ha hecho convivir, transponerse, acoplarse, mezclarme, enredarse, todos estos aportes, de una base mayoritaria indígena, pero leídas bajo el influjo de la lengua castellana y los preceptos culturales del mundo occidental.
Los Jaivas así entienden Latinoamérica y Chile, como una sociedad nacida en la mezcla, en el intercambio, en los diálogos y conflictos, pero desde la cual surge una interpretación creativa.
Ellos reconocen el aporte del mundo occidental-hispano, por eso cantan en castellano. Valoran el aporte de la modernización técnica del mundo, por ello incorporan guitarras eléctricas y teclados. Se hacen cargo de la tradición y la vigencia del aporte indígena, por ello tocan ritmos e instrumentos andinos y mapuche. Asumen la cultura emanada de la colonia tocando ritmos folclóricos, como la cueca, el malambo, entre otros.
Los Jaivas interpretan Latinoamérica, y ellos mismos son Latinoamérica, porque no la entienden desde un idealismo utópico que cree que nuestro continente es únicamente indígena, desconociendo la matriz cultural hispana. Pero tampoco son esos europeistas falsos, que hacen rock puro, por imitación, con ganas de haber nacido en Londres, sin recrear las tradiciones indígenas y su aporte concreto, extenso y masivo a nuestra cultura. Los Jaivas son contemporáneos, urbanos, por eso no reproducen esos cánones folclóricos tradicionales de la guitarra y el falsete quejumbroso casi museístico de algunos de nuestros grupos folclóricos.
La posición de Chile, aislado por mar, desiertos, cordilleras y distancias, hemos desarrollado una fijación por la recepción de aportes culturales desde distintos mundos. A ratos una idealización imitativa de lo europeo y norteamericano, haciendo omisión de la realidad cultural hispano-indígena. Los Jaivas, con su forma de hacer música y su iconografía, desarrollan una estrategia cultural, de reapropiación, de tomar todos los aportes externos, para recrearlos desde una matriz propia, particular, chilena y latinoamericana, desarrollando una versión original.
Una imagen del disco “Canción del Sur” de 1977, describe toda esta interpretación. Es un dibujo de René Olivares, el ilustrador de Los Jaivas, que muestra un indígena a caballo con una guitarra eléctrica, donde el indígena representa la matriz prehispánica y actual de los pueblos originarios, el caballo el aporte hispano y la guitarra eléctrica la reapropiación de los avances técnicos de la modernización.
Los Jaivas hacen una música que a todos nos interpreta. Nos muestran nuestra realidad de mezclas diversas y entrecruzadas, entre un pasado hundido en la tradición prehispánica, pero con ansias de modernidad y futuro, en una sociedad nueva que surge en ese intercambio cultural, desde la conquista y la colonia, pero que en nuestra época republicana vuelve a modificarse y a incorporar otros elementos. Así somos, así son Los Jaivas.
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