La industria de la moda, es uno de los mayores contaminadores del mundo. Una simple camiseta puede tener una huella de carbono mayor que un automóvil. Para entender su costo ambiental, revisemos lo siguiente: El cultivo de algodón, una de las materias primas más comunes, requiere grandes cantidades de recursos. Según WWF, producir una camiseta de algodón necesita unos 2.700 litros de agua, suficiente para satisfacer las necesidades de agua potable de una persona durante dos años y medio. Además, el uso de pesticidas y fertilizantes grandes contaminantes.
La industria textil mundial emite alrededor de 1.200 millones de toneladas de CO2 al año, más que nada en transportes internacionales. Gran parte de la ropa en Chile se importa de países como China, India y Bangladesh y otros países realmente alejados de nuestro continente. La tendencia fast fashion ha hecho que el consumo se dispare, en promedio, la ropa se usa solo siete veces antes de ser desechada. Se estima que el consumo de ropa ha aumentado un 40% en la última década y menos del 1% se recicla, la mayor parte termina en vertederos, donde puede tardar hasta 200 años en descomponerse, liberando metano y otros GEI.
En Iquique por ejemplo 39.000 toneladas de ropa usada se acumulan cada año en vertederos ilegales, el desierto de Atacama es el destino final de ropa que llega cada año a la Zona Franca de Iquique (ZOFRI) proveniente de Europa, Asia y Estados Unidos y se descarta porque es de mala calidad o porque no encuentra mercado.
Los indicadores ESG (Ambiental, Social, Gobernanza) proporcionan un marco para evaluar el desempeño sostenible de las empresas. En la industria de la moda ayudan a medir y mejorar el impacto ambiental y social de la producción textil. Reducir las emisiones de carbono es crucial. Las condiciones laborales en la cadena de suministro de la moda son un tema importante, la transparencia y la ética empresarial son esenciales y el retail ha reaccionado publicando informes detallados de sustentabilidad y comprometiéndose con objetivos de reducción de emisiones y materiales sustentables.
Incorporar economía circular, diseñar, reparar, reciclar y reutilizar ropa es clave para reducir el impacto en el medio ambiente. Los consumidores juegan un papel importante. Comprar menos, elegir ropa de calidad y apoyar marcas sostenibles puede marcar una gran diferencia. El futuro de la moda debe ser sostenible. Sólo así garantizaremos que nuestras elecciones de estilo no pongan en peligro la salud del planeta.
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