El 31 de agosto se celebra el Día de la Matrona y el Matrón, una fecha relevante que nos invita a reflexionar y reconocer una profesión que ha dejado huellas en la historia sanitaria de nuestro país. Con casi dos siglos de trayectoria, la matronería ha destacado por su gran aporte en la salud materno infantil, así como también en la disminución de la mortalidad materna y perinatal, el acceso a la planificación familiar, la detección de cánceres ginecológicos, y la promoción y prevención de la salud sexual, reproductiva y neonatal.
Hoy, más que nunca, es necesario visibilizar el gran trabajo que realizan las matronas y matrones en una sociedad que enfrenta grandes desafíos epidemiológicos y demográficos como la baja natalidad, el envejecimiento de la población, aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre otros, que nos interpelan a renovar nuestro compromiso con una atención centrada en las personas, las familias y la comunidad.
La matronería ha evolucionado en los diversos cambios socioculturales y tecnológicos, sin perder su esencia: el acompañamiento respetuoso y la promoción de la autonomía de las personas en todo el curso de vida. En este nuevo escenario, desde la academia reafirmamos el compromiso por formar profesionales líderes, capaces de responder a los desafíos actuales y futuros, llamados a liderar procesos de innovación y salud digital, a abogar por políticas públicas inclusivas, y a fortalecer su rol en equipos interdisciplinarios. La educación continua, la investigación y la participación en la toma de decisiones son claves para seguir avanzando hacia una salud más justa y humanizada,
Este día especial es una gran ocasión para celebrar, pero también para proyectar las nuevas competencias que nuestra profesión necesita potenciar y poner al servicio en nuestro país.
¡Feliz Día de la Matrona y el Matrón!
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