Viernes, 16 de Enero de 2026  
 
 

 
 
 
Cultura y ciencias

Costumbrismo Rural… Nostalgia de El Guindal …

Crónicas de pueblo por Sergio Díaz Ramírez, Instagram @amanecerdelgallinero

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Grupo andino Piel de Tigre lazó su nuevo single “Involución”
  Segunda versión de la Fiesta del Vino Aconcagua se realizará este este sábado 17 de enero en Los Andes
  Festival “Danza en tu Verano” reunió a miles de vecinos en Los Andes
  Costumbrismo Rural… Santa Rosa de Los Andes
  Los Andes vive el verano con un festival gratuito de danza en el Parque Urbano
  Este viernes comienza la 12ª versión del Astroverano en Calle Larga con charlas de astronomía gratuitas para toda la familia
 
 

A principios de los noventa inicié mi recorrido en los campos andinos. El frío invernal daba paso a los frutos de primavera, unas damascas sabrosas eran las primeras en aparecer, precisamente en el fundo El Guindal. Comenzaban a cruzarse en el camino los tractores con colosos, temprano en la mañana, con personal de cosecha y posteriormente con antiguos bines repletos de primores de damascos. Cómo olvidar a Juan Pacheco Werchez, el agrónomo de terreno, que, bajo su planificación, conocimiento y humanidad, todo marchaba de manera increíble. Un predio iniciado a principios del siglo XX que, posteriormente bajo la mano de Carolus Brown Barroilhet, marcó una era.

Durante la temporada invernal se preparaba un elemento que resultaba indispensable .Aparentemente era algo fuera de época, pues el desarrollo tecnológico de la hacienda era ya muy avanzado. Esto no era más que unas simples canastas de mimbre, las que, tapizadas interiormente con unas telas de esponjas, cumplían con el rol de proteger los frutos de piel muy susceptible.  Los desarrollados árboles de damascos producían racimos de frutos anaranjados en el mes de noviembre y se podía observar gran cantidad de cosecheros/as, en escaleras hechizas afirmando sus cestas para acomodar cuidadosamente los carozos.

Otro personaje icónico, pertenecía a la conocida familia calellarguina de apellido Gormaz, su nombre César, un todo terreno, desde las finanzas a todo lo administrativo, gran persona, lo mismo que su hermana, que laboraba de secretaria. Avanzaban los años y la gran hacienda se iba dividiendo en otros roles, abarcando El Guindal, Pihue y Escorial. Llegaban las cuarentenas de nuevas variedades, se desarrollaba el vivero de vides, pero había dos aspectos que seguían vinculando el fundo a la parte de antaño, los caballos de polo en los corrales alrededor de viejos silos y los eternos damascos, que iniciaban la temporada de exportaciones, llegaban las cosechas, los inspectores del USDA, y los viajes al aeropuerto.

La historia escrita de Carolus Brown indica que fue destacado con todos los galardones de la agricultura nacional. Sus resultados agronómicos de diferentes especies de frutales lo respaldan, y la inteligente ruta que realizó entre la hacienda y empresa agrícola demostró resultados que otros campos no pudieron consolidar. Pero me quedo con sus viajes remotos por el mundo en busca de tratamientos termales que le dieran salud y bienestar, con el traslado de la higuera de 20 metros desde el Pihue a Tocornal, con la libertad que demostró en una etapa avanzada de su vida y con esa caballerosidad sencilla que lo acercaba a las personas, aspecto que no suele cultivarse.

Desde la carretera internacional no puedo dejar de mirar ese antiguo casino que se ubica a la vera del Pocuro y emerge la nostalgia de imaginar tantos personajes que caminaron esos senderos, miraron a sus parejas, pusieron el hombro como familia y conversaron sus sueños. El casino no sólo fue la hora del descanso y la alimentación, también la pequeña siesta reponedora, el aprendizaje en charlas de técnicos o profesionales y para muchos la oportunidad de repensar la vida al estar trabajando en una verdadera universidad de la agricultura del Aconcagua. Definitivamente el lugar recuerda las costumbres de la hacienda con galleta, almuerzo y onces.

Era la época de las variedades Dina, Imperial y Tilton, de esa manera se hacía una buena mezcla de damascos para exportación y proceso, última característica propia de una zona calurosa, especialista en frutos deshidratados. Fue bastante impresionante ver las bodegas donde se almacenaban cientos de canastos, muy bien estibados y remendados con telas de esponjas, siempre esperando el inicio de una próxima temporada. Esos tejidos de mimbres ancestrales no sólo fueron realizados en la parte centro sur del país, ya que es sabido que artesanos de Santa María eran los especialistas en mantener el legado.

Desconozco la actualidad del predio, los recuerdos vienen de manera reiterada al observar sus portones e imponentes oficinas junto a la tradicional capilla de hacienda. El pensamiento de la producción ganadera, agrícola, forestal y frutícola ha cambiado en el valle y avisos de nuevos condominios habitacionales se pueden ver en todos los rincones y el Guindal no ha sido ajeno. De ahí la nostalgia que nos ofrece la imagen, cestas tapizadas con esponjas, de manera de no dañar el delicado fruto, una toma o cosecha a mano y exportación aérea. Ahora no sólo muestra unos huevos de gallinero de traspatio, recuerda un mundo que no volverá.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Incertidumbre y ansiedad: una mirada psicológica para este inicio de 2026

Función interpeladora

Cuando el verano también cansa

Comercio y participación electoral

 
 
 
¿Estaría de acuerdo con eliminar los estacionamientos en calles Santa Rosa y Maipú para agilizar el tránsito vehicular?
Si.
No.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto