Tras varias semanas desde los resultados PAES y de algunos hechos irresponsables respectos de los SLEP, es importante detenernos con tranquilidad a pensar en nuestro sistema educativo escolar de carácter público. En su mejora y no en su paralización, menos en el congelamiento. Efectivamente la brecha estructural que Chile arrastra por décadas y que se profundizó tras la pandemia no cambiará rápidamente, por lo cual, es muy probable que la segmentación territorial y socioeconómica que afecta al sistema educativo se mantenga por muchos años. Por tanto, es de conocimiento público, que nuestro sistema educativo reproduce desigualdades de origen que tienen larga data. En este marco, insistir con aquello majaderamente cada vez que nos enfrentamos a los resultados de las distintas evaluaciones externas a las escuelas (Simce, PAES etc), aporta muy poco al debate respecto de la mejora de la educación pública en Chile.
Dicho lo anterior, la solución evidente, es robustecer la educación pública por cierto. No atacando al mismo sistema, y dejando de insistir en la discusión ideológica como disputa que hasta acá no ha permitido mejoras de fondo, sólo ha construido un sentido de crisis, que por lo pronto, solo debilita la educación pública, tan necesaria, para el desarrollo del país. Quizás no tengamos la solución a los problemas actuales. Sin embargo, desde otras latitudes del mundo se nos reconoce como un país con una arquitectura jurídica, en materia educativa, bien desarrollada. Además se valora y reconoce la calidad de nuestros profesores e investigadores. Entonces como pasar de la crítica a centrarnos en las soluciones, puesto que el diagnóstico es conocido por todos.
Los SLEP son Servicios especializados en educación que han ido mostrando mejoras que poco se visibilizan respecto de indicadores como la asistencia a clases de los estudiantes, la permanencia escolar y los resultados de aprendizaje. Evidentemente aún no podemos esperar transformaciones mayores porque estamos en una etapa de instalación y cambio cultural de la propia estructura organizacional del sistema educativo. Sin ir más lejos, se despachó a tercer trámite el proyecto que busca fortalecer la educación pública y los SLEP en aspectos centrales como: el traspaso hacia la nueva figura organizacional (SLEP), aspectos financieros, de infraestructura y gobernanza.
Esperamos que el debate continúe pensando en las soluciones de manera sostenible, reconociendo nuestras diferencias y realidades, pero sin olvidar que hay un rol del Estado que es fundamental; de las propias instituciones de Educación Superior (universidades, Institutos Profesionales y Centro de Formación Técnica), de la sociedad civil y de cada uno de nosotros.
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