El concepto "nini" es un acrónimo que hace referencia a un grupo de jóvenes que "ni estudia ni trabaja", situación que nace en Europa a fines de los años 90 y que se ha ido consolidando en Chile. A nivel mundial, más de 259 millones son considerados como parte de esta tendencia, cifra que según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), va en aumento año a año. En el caso de nuestro país, durante el 2025, más del 13% de la población entre 15 y 24 años no estudiaba ni estaba ocupada laboralmente, número en aumento y con un leve predominio en mujeres.
¿Pero qué es lo que genera que jóvenes no quieran estudiar ni trabajar? Existen múltiples causas, siendo una de las más importantes la alta tasa de desempleo juvenil que alcanza el 22%, a lo que se suma un sistema universitario que se encuentra saturado en varios campos. Este escenario es más agudo en las mujeres por motivos asociados al cuidado de familiares, la maternidad o falta de redes con quien dejar a los hijos. Lo anterior también se encuentra asociado a los sectores más vulnerables, dado que mientras se avanza en los quintiles de ingreso, disminuye el fenómeno. Junto con esto, existen cada día más jóvenes que no se sienten capacitados para estudiar o trabajar, lo que agudiza la situación.
El efecto en Chile es relevante debido a que cada joven que se mantiene fuera del sistema educativo o laboral genera un déficit de capital humano, lo cual origina un círculo vicioso: a menos formación, aumenta la probabilidad de disponer de menores ingresos y con ello incrementa el uso de las redes de protección del país con su consecuente gasto. Esto tendrá, a largo plazo, efectos en materia de previsión social, además de constituir una sociedad más desigual.
La atención de esta problemática debe ser articulada, en primer lugar, desde la educación, generando todas las condiciones para que los estudiantes permanezcan en el sistema o se reintegren quienes hayan desertado. También es importante fortalecer el sistema de acceso a la educación superior de los jóvenes en mayor situación de vulnerabilidad. Además, se requiere potenciar el empleo juvenil y su formalización, así como apoyar especialmente a las mujeres.
El escenario es complejo y demuestra la necesidad de seguir avanzando en materia de equidad, fundamentalmente acompañando a estos grupos y dotándolos de la posibilidad de poder acceder a la educación y al empleo, con el propósito de poder seguir desarrollándose.
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