El término therians se refiere a personas que experimentan una identidad interna, parcial o total, como si fueran un animal y no un ser humano, abarcando el ámbito psicológico referido a cómo se sienten y qué comprenden acerca de ellas mismas. Se suman el plano social y, por supuesto, el simbólico relacionado con el ámbito de la representación como individuo en diversos contextos.
También se señala que therians no significa que la persona considere transformarse físicamente, porque se trata de que el individuo se identifica con un animal de manera sostenida en el tiempo, como podría ser con un lobo, un gato, un zorro, etc., expresando esa identificación a través de comportamientos específicos, asumiendo gestos, actuando roles, incluso, utilizando accesorios.
Cuando acontece en púberes y adolescentes no es extraño pensarlo, porque es un momento de construir identidad, buscar el sentido de pertenencia y orientarse hacia propuestas estéticas y narrativas que otorgan sentido, siendo importante la influencia que tienen las redes sociales en estas búsquedas. Como las redes sociales favorecen el sentido de pertenencia a grupos específicos, aquello facilita la identificación que los adolescentes, por ejemplo, logran tener con algún animal lo que les otorga un mayor sentido de autenticidad.
Colocarse una máscara logra ocultar el rostro, siendo atractivo para aquellas personas que han padecido o están sufriendo de Bullying, o tienen muy acrecentados sus sentimientos de soledad debido a hogares disfuncionales y entornos poco afectivos, así como poco sostenedores emocionalmente. Se agrega que estas nuevas identidades también son un llamado de atención con respecto al desarrollo de la personalidad al recurrir y adoptar la imagen de otra especie para sentirse conforme consigo mismas. Cabe preguntarnos, ¿por qué las personas therians logran calzar en el mundo de esta manera?
Es importante diferenciar entre los therians y la teriantropía clínica tratada por la psiquiatría y que se relaciona con cuadros neurológicos y psicóticos, en los cuales hay una creencia delirante de transformación animal. En el caso de los therians encontramos una vivencia identitaria que no es delirante cuando se mantiene el juicio de realidad, por lo que son personas que logran funcionar adecuadamente en la vida cotidiana. Es importante esta diferencia para evitar estigmatizar a quienes buscan estas nuevas identidades.
Desde el punto de vista psicoanalítico, la identificación se relaciona con las maneras en que un sujeto toma rasgos de otro, o de un ideal, para sostener su propio yo. Entonces, en púberes, adolescentes o personas que se identifican como therian, el animal puede funcionar como una imagen que protege, que permite ocultarse, que permite enfrentar a un mundo que es vivido como hostil.
Si vivenciar asumirse como therian produce bienestar y acarrea sentido y formas de vincularse, no habría problema al entenderlo como una nueva forma de vinculación contemporánea. Sin embargo, si esto ha de producir un sufrimiento intenso, un deterioro funcional, lo que sería muy lamentable, entonces se requeriría de atención clínica.
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